Canalizar bien la energía del espíritu
Cómo canalizar la energía espiritual en la vida diaria
Hay algo que todos poseemos y que muchas veces no sabemos dirigir correctamente: nuestra energía interior. Aprender a canalizar la energía espiritual es uno de los mayores desafíos del crecimiento moral.
Sin embargo, esa misma energía que puede construir también puede destruir.
El espíritu Joanna de Ángeles, a través de Divaldo Franco en el libro Vida Feliz, nos invita a reflexionar sobre la forma en que utilizamos esa fuerza interior. No se trata de reprimirla ni de debilitarla, sino de canalizarla correctamente.
Ser una persona firme no significa ser agresiva.
Tener carácter no significa imponer o lastimar a los demás.
Muchas veces confundimos la energía con la violencia, la firmeza con la dureza o la seguridad con la presunción. Pero cuando la energía se descontrola, el resultado suele ser el mismo: conflictos, desgaste emocional y relaciones quebradas.
Por eso Joanna de Ángeles nos recuerda algo esencial: podemos y debemos ser energéticos, pero nunca agresivos.
La verdadera fortaleza del espíritu se manifiesta cuando sabemos mantener la serenidad incluso en medio de la provocación. Cuando, en lugar de reaccionar impulsivamente, somos capaces de actuar con equilibrio.
Un ejemplo claro aparece cuando surge la tentación de la venganza.
En esos momentos, el discernimiento puede nublarse fácilmente. El orgullo herido busca respuesta inmediata y el impulso nos empuja a devolver el golpe.
Pero el camino espiritual nos propone otra actitud: rechazar la venganza y actuar con justicia, sin exageración ni violencia.
La vida nos muestra constantemente que la fuerza mal dirigida termina agotando al propio individuo. Personas con gran temperamento y energía, cuando no logran dominarse, acaban desgastadas, con los nervios tensos y muchas veces en soledad.
No porque la fuerza sea mala, sino porque no fue orientada con sabiduría.
La energía espiritual es una herramienta poderosa.
Puede construir proyectos, fortalecer relaciones, levantar a quien ha caído y sembrar esperanza. Pero también puede derribar puentes, herir corazones y aislar a quien la utiliza de manera impulsiva.
Por eso el verdadero crecimiento espiritual consiste en aprender a dirigir esa fuerza con equilibrio.
Ser fuerte, pero sereno.
Ser firme, pero respetuoso.
Ser decidido, pero humilde.
Aprender a canalizar la energía espiritual nos permite transformar nuestras emociones, dirigir mejor nuestras acciones y construir relaciones más armoniosas con quienes nos rodean.
Cuando logramos ese equilibrio interior, nuestra energía deja de ser una fuerza que hiere y se convierte en una fuerza que edifica, protege y transforma.
Desde el Centro de Enseñanza Espírita Francisco de Asís continuamos promoviendo el estudio, la reflexión y el crecimiento espiritual a la luz de la doctrina espírita.
Si deseas conocer más enseñanzas espirituales puedes explorar otros artículos disponibles en nuestro portal: https://ceefasis.org
